Hubo una vez que los hombres
hicieron la ley porque no podían
vivir en paz los unos con los otros.
Entonces la ley parió a la justicia,
la amamantó con todo lo que pudo
para que fuera justa e imparcial.
Cuando creció Todos adoraban a la justicia.
La pobreza ofreció sus mejores migajones
y fue azotada impecablemente.
La riqueza convidó sus mejores manjares
y fue perdonada toda su corrupción.
TOMÁS MIELKE -Estepona-
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