El tiempo es la dote universal de todas las criaturas volitivas (con voluntad), es el talento confiado a todos los seres inteligentes.
Todos vosotros tenéis tiempo para asegurar vuestra supervivencia (salvación); el tiempo se desperdicia fatalmente solo cuando se le entierra en la negligencia, cuando no lo utilizáis para aseguraros de la supervivencia de vuestra Alma.
El fracaso en mejorar el propio tiempo hasta el grado más alto posible no impone castigos fatales; meramente retarda al peregrino del tiempo en su viaje a la ascensión.
Si se gana la supervivencia., todas las demás pérdidas pueden ser reencontradas.
Ramon Humberto Montoya Giraldo
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