El hombre, montado en los zancos poderosos, contempla a la multitud, diminuta, allá abajo. Cada ser
humano, tan insignificante. Tan desprotegido. El hombre intenta alzar uno de los zancos. Allá abajo muchas manos atrapan los zancos y los zarandean.
De libro Cuentos de hombre y altura de
FRANCISCO GARZÓN CÉSPEDES
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