Ha pasado un año
aullando
ciego
con aristas
con décimas de segundo niágaras
y siestas de verano.
Ha quemado la furia
y la piel reseca de los días.
Navegó frente a ínsulas extrañas
y por entrañas de islotes de ojos como platos.
Lleno de tempestades
y de poemas,
de puñetazos escritos
de besos ahogados.
Por puentes
bajo puentes
llevando a hombros
harinas de otro costal.
Ha pasado un año
hemos picoteado
en el anhelo de la noche,
la noche que te observa
excavando en testa mudanza
mudanza inamovible.
GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-
No hay comentarios:
Publicar un comentario