A oscuras en la escollera
oigo el mar y sus lamentos,
oyendo ese sordo quejío
cuando lo bailan los vientos.
Que hermosa, bella la mar
cuando embravecidas olas
batiendo en los arrecifes
resuena en las caracolas.
La orilla acuna bonancible
las ondas blancas de nácar,
con la claridad de la luna
resplandece como la plata.
El murmullo de las mareas
es una exquisita sinfonía,
suena “piano, piano” suave
van “ in crescendo” bravías.
Se engalanan las marejadas
de oro viejo y blanca plata,
cuando estalla la pleamar
rompiendo contra las zapatas.
PACO LÁINEZ GARCÍA
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