lunes, 22 de diciembre de 2014

EL TESORO


Como si  con un mando a distancia
hubiese cambiado de canal y de escena,
el mar, me  dio de golpe todo,
todo aquello  había buscado siempre.
Como si hubiese desenterrado de una caja
 herrumbrosa,  el mayor tesoro del mundo,
me quedé allí contemplándolo
quieta, muy quieta, sintiendo miedo
temiendo moverme, por si era sólo un sueño
que se perdería con las olas.
Sentí un amor incondicional, tan fuerte
que lloré, porque al llegar la noche, yo
ya sabía que formaba parte de ese mundo
misterioso y desconocido, como una roca solitaria
y...quise comprobar si las olas me habían olvidado.
Pero...no,  volvían a besar mis pies una y otra vez.

Mayte Andrade -Benicarló - Castellón-


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