Dos copas de vino tinto
reposaban en nuestra mesa,
y una rosa a tu bellezas
la hacía más singular.
Es que eres dama sin par
la dueña de mi inspiración,
dedicarte mi vida es la devoción
que por ti siente mi alma.
Y tu amor me trae la calma
pues eres dueña de mis versos,
porque de mi corazón eres el universo
y mi más importante prenda.
Mi poesía como una ofrenda
te brindo con gran esmero,
y este mi amor sincero
te lo ofrezco en cuerpo y alma.
Juanra Colón -Puerto Rico-
No hay comentarios:
Publicar un comentario