Cuando te vayas,
romperé tu recuerdo en mil pedazos,
para que mi casa se llene de olvido,
buscaré por los rincones más recónditos,
esa luz que estará parpadeando,
esa luz que,
en medio de la noche,
lucirá cuando yo esté dormido.
Cuando te vayas,
dejaré que el sol entre por la ventana,
para llamar al amor que se ha vendido,
derrumbaré tus muros de palabras,
la llama del fuego, ese fuego,
que a fuerza,
de tórridos sollozos,
hace tiempo que no está encendido.
Julio García del Río
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