Retiré mi mano de tu mano,
como en un acto de piedad,
como esclavo al que separan
de la esclava
a la que ama...
Quité mi vista de tus ojos,
como en un apagón general,
como ciego que llora
por un rostro
que no ve.
Busqué darte la espalda,
como en cobarde retirada,
como cita que nunca
se ha llevado
a cabo.
Despinté la flor de tus palabras
como puñal clavado sin decoro,
como meta sin atravesar
y sabiendo
el duro final.
Nunca habré de conocerte...
Nunca
habré
de conocerte...
Julio García del Río
Programa de radio La hora de la República
Hace 16 horas
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