domingo, 7 de diciembre de 2014

CAMINOS QUE HABLAN AL CAMINANTE.


(Envueltos en niebla y en falsas sonrisas.)

Puede que fueran rojos,
los ojos de aquel diablo...,
puede que no me hablara
y que sólo fuera un sueño.
Puede ser que nadie cantara
aquella canción,
aquel despropósito,
aquella nocturnidad envuelta
en tórridos sonidos.
¡Cuantos cuerpos tirados!,
la vida se tatúa y se pinta,
como la anciana que quiere parecer joven,
carmín rojo, como ojos
de diablo...
De tanto mirar, la vista
se vuelve conejo,
se vuelve salsa de tomate,
se vuelve camino parlante,
se vuelve desidia y muerte.
Desapareceré en la niebla cotidiana,
en la penumbra del cántaro encantado,
en la mirada de esa sonrisa,
sí,
ésa,
la que nunca aprendió
a sonreir...
Vete,
maldita,
no me hagas daño...

Julio García del Río

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