Has respirado el aliento de la tarde
sola, sin nadie que perturbe tu mudez.
Has llegado a un otero exento de maleza
para aprender a mirar de lejos;
para escuchar el silencio del mundo.
Y has llorado por el mundo.
Has apurado el cáliz redentor
y te has precipitado al vacío
para lavar sus faltas.
Has hecho de la tentación tu más noble causa
y has cometido el peor de los pecados:
te has creído Dios.
Del poemario inédito Solitudine de
ÁNGELA SERNA -Vitoria-
Publicado en la revista Ágora 6
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