Agradecida por haberme elegido en tu destino
Ahora te pienso madre, cuando la tarde
entrega su alborozo en el poniente
y el rumor de los silencios oscurece el día.
Y te celebro...
en las vivencias de ternuras
buscándote en la casa que albergó mi infancia.
Te veo mirándote en fotos muy antiguas,
sentada a una mesa enorme
que a mis pocos años le parecía un barco
en el que navegabas
hacia el refugio de tus sueños .
Allí tu ortografía de silencios
atesoraba el cuaderno de poemas
donde esculpías tus atardeceres
de gnomos y de hadas,
intentando despejar tus lágrimas .
Miro por la ventana de tus ojos y veo
una tristeza antigua ...
tan antigua como
la muñeca negra que atesoras en el cofre secreto
donde guardaste la caricia perfecta de tu madre,
una tarde desolada
que te creció en inviernos .
Busco en el poniente
un espacio de amor
para las huellas de arena
sobre tus pies cansados,
que traen desde siempre
una espera borrada por la espuma
de un océano que juega con su brisa,
mientas buscas con tus ojos claros
la caricia perdida..
Madre como se nos va la vida!
y como desencontramos amores puros
en sus tantos andenes
inaugurando los adiós en la partida.
Esta tarde y mis lágrimas son buenas.
La tarde porque me deja
una nota de sol en la ventana
para que pueda secar mis lágrimas
mientras escribo sobre mi madre.
Tan cerca su presencia y a veces tan extraña...
y yo siento que pierdo en los confines
de tertulias vanas, algún beso querido
un beso de mi madre
que con su amor me llama.
PATRICIA MENGUAL -Yala - Jujuy-
Publicado en la revista Hojas de Palabras
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