(A Toledo)
Valencia,
a tantos de tantos...
Querido Toledo:
¿Quieres saber
por qué abandoné tus calles,
por qué dejé de sentir
tu magia?
¿Quieres saber por qué
no pude hablar más
con tus históricos fantasmas,
por qué
tus cuestas
comenzaron a cansarme?
La tristeza forma parte
de tu historia,
de tus eternas piedras.
Tú me enseñaste soledad
y esos gritos extraños
que se producen
en silencio.
Tú me enseñaste
que no se puede ser niño
entre tus iglesias,
entre tus casas
repletas de históricas figuras
y entre esa luz
que nos recuerda
a la obscuridad.
¿Quieres saber Toledo,
por qué quiero olvidarte?
Nunca fuiste mi madre,
Toledo,
sólo el enemigo
que busca la ruina
de sus habitantes,
de los hijos a los que nunca
amaste...
Julio García del Río
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