miércoles, 26 de noviembre de 2014
PAZ
Aquella fría mañana
el dolor señala
el grito apagado de mi vientre,
lamento lejano y glacial
la inconsciencia de mi cuerpo inactivo
ante la perdida de mi pequeño
que iba germinando
entre los sueños y esperanzas.
Sorpresa al despertar
a otra nueva dimensión
desconcierto al sentir la presencia
que invade cada fibra de mi ser
llevándome a la paz anhelada
la lógica jugaba diferentes ideas
el lapso que se percibía
hacia una mala jugarreta.
Apreciar que el tiempo,
no había pasado
sin embargo el sentimiento
de la paz que se percibía
muchísimo tiempo
este se otorgó
el gozo concedido
era más halla de lo esperado.
Recuerdos lejanos que vienen a agitar
lo mas profundo del padecimiento
el amor de madre se encumbra
ante el deseo de acoger
la paz ansiada.
Despertar de nuevo la existencia
trae a mi alma el aislamiento
pues entiendo
la magnitud de mi inequidad.
Dolor de aquel sentimiento perdido
transcurriendo el tiempo,
con el pesar
que no puede comprenderse
estar consiente
de no volver a encontrar
lo hermoso de lo que se avizoro
por aquella paz apetecida.
Sandra Méndez -Guatemala-
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