Prefiero desgarrarte,
desbordarte de piel y anhelo,
no admitir la pausa
del arrepentimiento,
desnudar el pecado
absorberlo, beberlo,
y trascenderlo...
Hacer de tu risa
una antorcha luminosa
donde no quepa
la distancia
y se borren todos
los caminos,
que se quemen las ausencias,
ardan los insomnios
y se rediman
en tu boca el vino, la canción
y mi poesía...
Pronunciaré tu nombre
porque me debes la respuesta,
gritaré a los vientos
y mojaré de lluvia
la pregunta sin regreso
hasta que tu desvelo
abrigue mis insomnios
y las auroras muden sus colores.
Si tu piel me quema
en el encuentro, será mi piel
destino
de las heridas marchitas,
serán mis venas
donde naufrague tu savia,
y tus labios donde navegue mi dicha!
Morir,
déjame morir en ti
y que las llamas de tu aliento quemen,
abrasen,
desgarren mi silencio
y desnuden toda la pasión
de mis delirios, de la única pregunta
que no encontró destino!
Ricardo Flores Joya -El Salvador-
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