A veces se tronchan y crujen las sonrisas,
efigie e imagen efervescente de labios
en boca truncada, pierde su estado
gaseoso e inherente.
Naturaleza de mí que parecía inseparable,
sonrisa y cuerpo,
más mi rostro se interioriza y abandona
a la sonrisa a su suerte, que batalle
ella a lo ancho y largo si puede,
que estruje y exprima sus acciones
a su suerte.
Se perdió el rictus, la contracción
de mis labios, boca abierta y
mis dientes.
Ahora el rictus gesticula y hacia
afuera con los labios contraídos
escupe tristeza a esta mi suerte.
Ribetes de pintura en mis labios
como prenda de ropa o calzado,
lo natural que había en mí
se evaporó, ya nada nace al
instante, nada fresco solo congelado.
Vallado y ribero levanté en mis labios,
que no se escape ni un suspiro de aire.
Elixir maravilloso a los quince años,
remedio milagroso mis labios.
Hoy, mis labios sellados,
me apruebo por tanto daño,
hábil y competente callo.
Voluntad y propósito de ir
poco a poco abriendo este lacre,
…que lacra mi salud, amarga a
mi corazón y aflige a mi alma…
Lola Wizner
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