Voy a guardar la eternidad
en un cajón de la mesilla,
un pasillo de pasos perdidos
me acompañará a partir de entonces.
Tierna eternidad,
tu destino será
el desagüe del retrete
de mis días.
Seré benévolo,
un encefalograma plano
rodeará mis besos
rompiendo el alba.
Y será la eternidad
cual perspectiva caballera
de los sueños desiguales
del cajón de sastre de las dudas.
El caos tendrá ojos de ternera degollada
la eternidad morderá la mano
de pellejos perpetuos y
los pasos perdidos bordearan los obituarios.
GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-
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