Acabo de llegar, no sé de donde,
he vuelto a un lugar en el que jamás había estado,
he vuelto de un ayer que hasta hoy parece lejano.
Acabo de llegar…
los ojos aún guardan el eco de una niebla conocida;
los pasos circulares de las rondas,
los santos y señas, los refugios.
Acabo de llegar y siento que de aquí nunca me he ido.
Leandro Murciego
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