Cuando me quedo a solas te deseo
ardiendo en sed de amor y hambre de vida.
Cuando me quedo a solas, tu encendida
presencia es mi mayor y alto trofeo.
Cuando me quedo a solas me recreo
en tu niña sonrisa enternecida.
Cuando me quedo a solas mi alma anida
al calor de tu sol en perigeo.
A solas con mi alma tu alma es mía
y yo soy tierna y bellamente tuyo
en ferviente y sagrada comunión.
Cuando me quedo a solas, la ambrosía
de tu amado recuerdo es un arrullo
que ilumina de Dios mi corazón.
JUAN CERVERA -México-
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