Van penetrando los días en la vida
como la cerusa pinturera
en ese color cerulio
que emigra de tus ojos al cielo.
Tus cervicales se corvan
entre esa parte de mis piernas
opuesta a mis rodillas.
Cortocircuito inminente de cerebros
inmolar el espacio es todo uno.
Trazos en la distancia y roces continuos
deseo de inmortalizar instantes,
perpetuar quimera como cola de dragón.
Feromonas a flor de piel,
segregar de tus poros a los míos.
…Me sigues y yo te sigo…
Segundero de reloj a nuestro ritmo,
segundonas las horas palpitan.
Evidente y claro, cercana tu espalda
a la mía, palpar de tus manos
orientándose en la oscuridad del cubículo
absortas y ensimismadas
en encontrar y fundirse con mis latidos.
Inminencia inmediata que arrebata,
se alza y se revela
en dulce aroma de incienso y llama
de vela que nos guía…
“Así, van penetrando los días en la vida”.
Lola Wizner
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