Descubro secretos acechantes
deseosos de ser compartidos.
Invisibles secretos de voz cavernosa
y vida interior asomada a los postigos
de la tarde como ropa tendida.
Secretos que piden permiso
para ser transparentes
como un tigre de bengala
en la cuna de un niño.
Secretos que como jaulas abiertas
huelen al perfume de los sueños conseguidos.
Secretos temidos y exigentes.
Secretos de carne y pellejo
secretos que te palmean las sienes
cuando menos lo esperas.
GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-
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