Se secaron las margaritas
del jarrón
en este día de otoño
manipulado
y nublado.
Se quebraron las luces
del mediodía.
Un portazo desdichado,
un manotazo en la mesa,
un empujón herido
y la sequedad de unos labios
apaciguando la soledad,
servida en un solo de saxo.
Olvidando el olvido en un cajón
viejo y fuera de su guía,
mientras un aullido
detiene los dedos
prestos para devolver el anillo
al río del soldadito plomado.
Un anillo estrepitado
contra el adoquinado
duro y terrible,
desierto indemne
del desamor.
Ya no regresa a la primavera
de su mirada.
Extiende la sombra
sobre la hierba seca
y herrumbrosa
de una tarde de melancolía
en pulcro y oscuro
silencio.
PACO VELÁZQUEZ -Cádiz-
Publicado en el blog ojosdeluna-pacovelazquez
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