viernes, 9 de mayo de 2014

INFIDELIDAD


No siempre es deserción, aun siendo engaño,
y hay quien lo toma a broma, y quien en serio;
se equipara a menudo al adulterio,
y si no se conoce, no hay regaño.

No hay ser humano que haya sido extraño
a una cierta traición; el vituperio,
por tanto, está de sobra. ¿Qué criterio
podrá determinar culpa y tamaño?

Todos, en el amor, en los quehaceres,
o el trabajo, violamos los deberes
a ejecutar, no importa a qué nivel.

Pérfidos somos todos, y ninguno;
decirse hijos de Dios es oportuno,
pero también lo somos de Luzbel.

FRANCISCO ÁLVAREZ HIDALGO -In memoriam-

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