El amor esa la miel de las tinieblas te ha dejado solo
La mujer es un bello sueño eterno
que adormece el alma del guerrero
Amar siempre esta más allá de todo bien
Ahora conoces la suprema ebriedad : Somos la memoria del trueno
Las bellas nupcias de un fuego encendido en otro fuego
Ya nadie reconoce el altivo gesto de sus muertos
¿Quien cargará las últimas piedras de un dios que se derrumba?
No hay umbral que espere al gran viajero que acomete su destino de errancia
¿ Cuando podrá crearse otra vez tanta demencia para el canto?
Un ser altivo más allá de la balanza
Aire de bodas en las sedientas venas.
Ha vida sin osadía
razón sin osadía...
¡Que raro bien es este! Que ya no puedes con la pura dulzura del aire...
Por el sol que arde en tus manos
que abrazarán la tierra como raíces amargas
Por este instante eterno que enciende el aire de rara felicidad
Puedes saber ahora
que hombre e infinito son amantes.
Ahora que huido de la casa de los sabios ya escribes con tu propia sangre
Puedes bailar enloquecido como un dios
ardes y no quemas
HÉCTOR BERENGUER -Argentina-
Publicado en la revista Gaceta Virtual 89
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