La soledad inflamó
el óxido de la tarde
y cremó los poros del aire.
Los espíritus luminosos
quebraron su matriz fantasmal
y revelaron la palabra caída en sus venas.
No volvieron a rehacer sus besos
porque decidieron
las honduras del silencio.
Victorio V. Suárez -Paraguay-
Publicado en la revista Archivos del Sur
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