Amo esa mujer
que me obliga
a tejer sueños de dicha
con enmarañadas letras.
Amo esa mujer
de cabeza lúcida
y sexo encendido
que lucha, sueña,
seduce, ama, grita
y se esconde
en verdadera pulcritud.
Amo esa mujer
que me arranca sin misericordia
jirones de mi piel
mientras derrama
cristalinas lágrimas de amor
con sabor a mar
y aroma de rosas
con colores de primaveras.
Amo esa mujer
que danza suave en la brisa,
fresca y arrogante,
encantadora y distante,
iluminando con su sonrisa,
disfrutando la caricia ofrecida
haciendo virtuoso todo lo que toca.
Amo esa mujer
que me llega
desde todos los puntos cardinales
llenando los ángulos
y dando luz y calor
a los espacios vacíos
Amo esa mujer
de pupilas de arco iris
de virtudes acrisoladas
con deseos y ansias de tormentas,
con volcanes en su interior;
que disfruta
y frota en sus senos
el amor que me ofrece.
Amo esa mujer
que me llega disfrazada,
oculta,
gimiendo ansiosa,
pidiendo, haciendo,
envuelta en torbellinos
de pasión delirante.
Amo esa mujer
que atraviesa
la perversa lejanía,
que me extraña y añora
con la inocencia del niño extraviado.
Amo esa mujer
agazapada en los pliegues del tiempo
que me lleva y me trae
desde la comisura de sus sensuales labios;
dentro de la mágica dulzura de su desnudez .
Amo esa mujer
que es compañera, madre,
confidente, amiga,
amante.
Amo esa mujer,
que imagino para mi,
flotando en la brisa
sin pedir nada,
sin conocer donde,
sin saber siquiera que existo.
Amo esa mujer
que no veo,
pero intuyo.
Que no toco
pero respiro.
Que no palpo,
que llevo oculta
y adherida en lo más intenso
de mi interior.
ROLANDO BLANCO PASCUAL
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