viernes, 11 de abril de 2014

LABRANZA


Ábreme las entrañas con tu arado,
y entre en ellas la mágica semilla
que me ha de fecundar. Del sol que hoy brilla,
y de la lluvia en gris habré engendrado.

El tallo ha de emerger, aunque arraigado,
con sed de altura y grácil cinturilla,
siguiendo vocación verdiamarilla,
que en la espiga madura habrá logrado.

Mesnada de soldados elegantes,
cuyos penachos de oro, cimbreantes,
ejecutan mareas bajo el viento.

Y al fin, en la batalla de la siega,
sabrán morir, y su residuo llega
al comedor del individuo hambriento.

FRANCISCO ÁLVAREZ HIDALGO -In memoriam-
 

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