Esta tarde fría, lluviosa,
destripada melancolía,
invita a recordar.
Buscando
en el desván de la memoria
he encontrado una caja
de corazón perdido.
Llena de polvo
y un poquito carcomida,
decorada de mariposas
con ansias de volar.
Cuántos recuerdos
remolinados en mi mente al abrirla.
Mi cajita de música
de corazón muerto.
La muñeca de trapo
con el alma de lana,
que en una Navidad
fue mi gran regalo.
Un libro que guardaba
una rosa disecada,
con olor a memoria.
Una vieja entrada de cine,
que al roce de mis dedos
sonreí, a la filmación de mi anhelo,
a mi primer beso, extraño,
tímido y deseado
en la luz de mis sueños
dado en la oscuridad de ese cinema.
Cartas amarillas,
del color de los otoños del tiempo,
atadas con un lazo rojo,
palabras escritas
en las horas de colegio
donde me declarabas tu sentir.
Fotos de un verano juntos
todavía aún en el tiempo.
Esa pulsera de plata
igual que la tuya,
con tu nombre y el mío,
como mitades de almas gemelas
que al ponerlas nos juramos
amarnos para siempre,
donde el tiempo no alcanza.
Cerré mis ojos,
queriendo volver a vivir
todo ese remolino
de amor y sentimientos.
Tan tímida, tan enamorada,
contando las horas
para poder estar juntos.
Pero solo son recuerdos,
todo terminó quedando guardado
en mi corazón
y en esa caja decorada
con mariposas
atrapadas en el tiempo
¡en esa caja de mi corazón!
Eterna Soledad
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