sábado, 19 de abril de 2014

IRREVOCABLE


Al amasar el cuerpo, fue la arcilla
materia prima, su único elemento,
y fue el soplo de Dios, cálido aliento,
el origen del alma, su semilla.

¿Cómo puede estructura tan sencilla,
amalgama, no más, de barro y viento,
fraguar irrevocable ofrecimiento,
si toda su reserva es calderilla?

Casi nada tenemos, y esperamos,
a la vez que libérrimos brindamos,
milagros con cariz de eternidad.

Sobre todo en amor, definitivo,
permanente, de hondura y obsesivo,
ciegos a su precoz fugacidad.

FRANCISCO ÁLVAREZ HIDALGO -In memoriam-
 

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