Confieso que leí, leo y leeré a Gabriel García Márquez. Con 87 se va apagando su luz por eso me he permitido aprovechar el título de muchas de sus obras para escribir esto.
CRÓNICA DE UNA MUERTE QUE VA ANUNCIÁNDOSE
Pronta la mala hora,
los funerales del papá grande
se llenaran de hojarasca.
El coronel no tendrá quién le escriba,
porque la vida es la suma del relato de un náufrago
y cien años de soledad.
Todo nos parecerá una increíble,
triste, cándida y
desalmada historia.
Cuando una luz se apaga
los ojos son de perro azul
y pasado el otoño del patriarca,
es mejor no hacer esperar a los ángeles.
Y si te alquilas para soñar,
el hombre sentado
será como un general en su laberinto.
La vida es en definitiva,
la noticia de un secuestro,
pero es mejor vivir para contarla.
Y es un placer si el que la contó,
que no vino a decir un discurso
ni a contar memorias de putas tristes,
es Gabriel García Márquez.
GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-
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