Deletreo mis zonas corruptas
y me convierto en pura creación de silencio.
Me creo genial
y creo en el triángulo de tu llanto.
Vocalizas cobardías
y arterias vetustas que leí en un rincón
arrumbado en tu mirada.
Lejos,
las noches,
la miel de tu baile.
Las noches empujo piedras
mientras deletreo nombres
y ninguno es el tuyo.
GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-
viernes, 7 de junio de 2013
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