¡Vida mía!, Dulcinea del Toboso,
la NINFA de mis sueños y mi anhelo,
no me niegues tu amor y mi consuelo,
porque sin ti no puedo ser dichoso.
Has de saber que soy muy amoroso,
más no comprendo de tu pecho en hielo,
en cambio por amarte me desvelo,
pues es mi amor ardiente y generoso.
¿En dónde estás? Escucha de mi pena
el lamento que siente la montaña,
y ya no sé vivir. No tengo dicha.
Ni puedo soportar esta condena,
y este dolor que hiere y que me daña,
más no hay remedio para mi desdicha.
GUILLERMO CAÑA RAMOS -Colombia-
DE FACEBOOK - 6841 - JA
Hace 1 día
No hay comentarios:
Publicar un comentario