martes, 1 de mayo de 2012

EL LIBRO


Apenas amanece algo vive
entre cántaros de arena.
Apenas amanece, quizá
sin motivo ha muerto en el motivo
de la impresa noche.

¿Serán los atrios de soledades
en calendarios de cripta?
¿Serán puntos tristes
sobre rígidos telares?

¡Qué pasará entre esas rosas
lúgubres y difuntas
de luna en agonía!

Más, prendamos la luz
juntas de mañanas sin féretros.
Hagamos, hagamos mil ventanas
con desbordante jardín
de flores puras.

Recemos en la letra tantos himnos:
de vientos,
de siglos,
de lámpara.

Veamos en estos caminos el tiempo
de la lluvia,
el frontis del eco.

Aquí está esparcido el iris
ya sea en los colibríes de huella,
ya sea en las mariposas de tul

CECILIA ABRIL GUZMÁN 



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