Hacer hábito a la introspección ya me pesa, me pesa por el desconsuelo y el abatimiento. No puedo comprender una suerte tan fugaz y aunque siga caminando, llena de amor de otros y deseos, sin coraza no se va a ninguna parte y yo me la quito cuando quiero creer en cada sueño. Me desnudo a fin de entregarme. Ya pienso que está mal, pues todo es a quemarropa.
No es tan fácil siempre vibrar tan positivo, y no sé si necesitamos pasar por todo lo que nos ocurre. ¿Es realmente así siempre la vida? No encuentro el truco, sí la gracia, pero es irónica. Tal vez tengamos que estar más preparados para todo, ser menos sensibles y más inteligentes. ¿Acaso más fríos, físicos, superficiales? No lo sé.
Yo pido perdón con el alma por mis fallos.
Ahora sólo quiero llorar, quiero estar en paz.
En lo más profundo quiero amar, y que por fin sea correspondido.
TANIA MATÍAS -Granada-
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