domingo, 5 de abril de 2020
COMO EL SANTO
Como el santo, llevo ocultas mis máculas,
mis bubas, mi albarazo; así parece
que convalezco de un mal metafísico.
Detrás de un vidrio opaco he visto un mundo
con los labios en llagas. Y no he ido
más allá de mi laja o mi baldosa:
igual que un cuadripléjico, que un tísico
que después de postrado varios meses
ya no acierta a tentar los viejos pasos:
el que un día, sin dolor, reconoce
que aquel juego de piernas y tobillos
nunca fue caminar.
GUILLERMO EDUARDO PILÍA
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