martes, 7 de mayo de 2013
Y TE LLAMAS ESPERANZA
Y te llamas esperanza,
ofreciendo finitos de angustia
y te llamas esperanza
en luz trémula…,
sin vida.
Y te llamas esperanza
removiendo de la tierra
primaveras con las manos,
sin vergüenza
ni vestigio de tristeza
que pudiera humanizar tus miras.
Y te llamas esperanza
cuando ahogas existencias,
dentro de la miseria más indigna.
Y te pasas la mano por el hombro,
te consuelas mientras vidas extirpas,
-de lo malo, es lo mejor-
te dices en silencio
mientras al espejo te miras,
consolando tu pudor
si es que alguna vez reparaste en ese color.
Y sigues manteniendo,
que es lo justo,
merecido,
impuesto
y establecido.
Que no hay más cánones que los tuyos,
ni más leyes que las impuestas
desde la confianza perdida
y en la mesa los enseres,
pero lo importante son “tus hijos”
Y te llamas esperanza
mientras el futuro
vas hipotecando a la desidia.
Y a pesar de los cadáveres
dejados al paso
te denominas esperanza,
porque la conciencia no te chirría.
¡Ay de mí, simple mortal!
mi nombre figura en lista,
estremecido y oprimido
con los ojos bien cerrados
y sumiso a tu perfidia.
LOLA FONTECHA -Jaén-
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