Toma,
toma y recuerda que tu vida
no es tuya y que su dueño
la recobrará cuando le apetezca.
Pide,
pide y camina tranquilo
que nunca se acabará el camino
mientras alguien se atreva a caminar.
Sube,
sube y afloja la luz
que para verte desnuda
no necesito ningún farol.
Mira,
mira y olvida que ayer
ni tú ni yo fortuna teníamos
para comprar una flor.
Canta,
canta y suspira que amando
hoy no estarás solo mañana
y reirás tendido en la cama.
Piensa,
piensa y escucha la voz
que desde la profundidad
te señala la senda a seguir.
Del libro inédito El beso de la muerte de JOSÉ LUIS RUBIO
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