Nunca hemos estado
a ambos lados de la reja.
Quizás precavidos,
pero siempre, confiados.
Sabiendo dar,
más que recibir.
Mirando con los ojos, esos,
que no son los nuestros.
Bebiéndonos como el vino.
Soñándonos, con un sólo sueño.
Viviendo la hégira
que fabricamos para unirnos.
¿Se puede ya vivir,
si no es con tus besos?
ANTONIO JESÚS TORRES MÁRQUEZ
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