martes, 14 de mayo de 2013

REMEMBRANZAS DE UN ARRIERO


Transita, vuela en reversa, se retrae,
busca en el túnel, y vive del recuerdo,
de los días aquellos, de los juegos de niños,
de los sueños más bellos, de recuerdos sentidos.
Escarba la memoria, remembranzas amadas,
de las calles del pueblo, de la gente y amigos,
de la plaza y del barrio, de la iglesia y del río,
son recuerdos que cuestan, no los compra el dinero.
En la escuela primero, se formaba el arriero,
le enseñaba esmerado y entregado el maestro,
al colegio llegaba y agrandaba su sueño,
ya está listo el arriero, ya decide su suerte.
Dime arriero que cuentas, del amor o tus hieles,
dime arriero si es cierto, ¿Qué en amor, sos experto?
-Del amor lo que cuento, es que amé con locura,
que era dueña de mi alma… te lo digo, no miento.
Dulce arriero lo creo, pero que de tus hieles,
se que amabas las rosas, pero tienen espinas…
-Las espinas te digo, me llenaron el alma,
de paciencia profunda y de mucha esperanza.

Ya se acuesta el arriero y en su sueño profundo,
piensa en cosas hermosas, de su vida y su mundo.

DARWIN I. FLORES VARELA

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