martes, 7 de mayo de 2013
¿ES ÉSA?
Ésa, ésa, ésa es.
No, no es ésa, no lo es.
Confundes la sal con el sol.
Cambias amar por atar.
Equivocas la cima por la sima.
No ves cuando hay que oír
y no oyes cuando debes ver.
Has perdido la voz y hablas.
Recuperaste el sonido y no oyes.
Todo lo confundes pues ríes
cuando el dolor te resquebraja
y lloras cuando la alegría
te rodea acosadora.
Estás triste al salir el sol
y feliz al atardecer.
No estás cuerda pero no estás loca.
Sueñas despierta y vives dormida.
No es ésa, no, no lo es.
No está en tu mano, se fue.
La perdiste al buscarla.
La recuperaste al perderla.
Estás sentada y crees que andas.
Cuando andas piensas que siempre
estás en el mismo sitio.
No concibes un árbol sin hojas
y tu damasco las pierde cada otoño.
Tomarías zumo de almendra
pero nadie sabe exprimirla.
Es ésa, ésa es, ésa,
tu única razón de seguir
pidiéndole al verso
que destruya sin destruir
la hipocresía y la falsedad.
Del libro inédito El beso de la muerte de JOSÉ LUIS RUBIO
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