sábado, 4 de abril de 2015

Y SI ME DUERMO MAR


Ya sabéis que procedo
del mar, cuando me ausente,
dejad mi liquen-sueño a las gaviotas.
Hacedles un nidal tras los espejos,
sobre las almohadas.
Poned entre los picos
unas gotas de miel que aún custodio
en mi carne.
No cerréis los balcones;
el sol tiene costumbre
de esparcir su ámbar triste entre mis ropas.
Cuando se enciendan todos
los ojos de la luna,
y una urgencia de voces os hable de mi nieve,
sabed que voy remota entre los ríos,
que lamen de verdín la tiza de mis huesos;
que soy canto de lluvia en los cristales,
piel sin límite,
sal
del llanto de los niños.

Y si me duermo mar,
dejad que en las arenas me derrame,
que una ebriedad de besos submarinos,
restañen las heridas que me brotan
aún en los ojos.

Carmen Rubio -España-
Publicado en la revista Oriflama 24

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