I
Se propuso la mujer
que debía conseguir
ser costalera, y salir
a hacer ese menester.
Con su empeño y bien hacer
una valiente cuadrilla
portaban de maravilla
a la Virgen del Perdón,
empeñando el corazón
para demostrar que valen;
y, que dando el pecho salen
porque tienen su razón.
II
¡Qué soltura en el andar,
qué aire en sus movimientos,
ni juntos los ocho vientos
les podría imitar!
La Virgen deberá estar
orgullosa plenamente
de la mujer, porque siente
en su ardoroso interior
que, además de dar amor,
puede hacer mucho más que eso,
¡pues sabe aguantar el peso
del sufrir y del dolor!
III
Como tú, Madre divina,
que tras tu hijo perseguido
vas viéndolo dolorido,
como azotado camina.
A la vuelta de la esquina
lo esperas ahogada en pena;
y en tu alma se almacena
un dolor y otro dolor,
pero es tan fuerte el amor
de una madre, que es mujer,
que no se rinde a perder
la luz de su resplandor.
MUJER, MIRA HACIA ADELANTE
CON FIRMEZA EN LA MIRADA;
Y CÉNTRATE EN LA PISADA
CUANDO ELEVES TU ESTANDARTE…
A LA MUJER EN GENERAL POR INTENTAR SACAR A FLOTE TODOS
SUS PROPÓSITOS.
Del libro Pasión en Ciudad Real de
MANUEL MEJÍA SÁNCHEZ-CAMBRONERO -Ciudad Real-
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