Se fue y la dejé ir porque le temo a lo fino.
Una pintura de Van Gogh causó el delirio.
Se fue y la dejé ir porque le temo al martirio.
Oh, anclan en mi orilla barquitos de cartón y,
al instante que las aguas los arruina, pienso
en los dedos blandos, que en gran esmero
los hiciera y echara a navegar en los desagües,
donde las Mamás, lavan ropas.
Viene el desgarro de la tarde y se filtra,
en las ruinas, la noche.
Los niños recogen retales de cartones y corren
atrás de las Mamás, llevando ellas: sobre las
cabezas, los platones.
Eso de la poesía, es dolor y mala suerte—,dice
una lavandera.
Sí. Sabe a canto y tiene olor a muerte—, murmura la otra.
Del Libro TROCITOS DE ELLA EN MÍ de
OMILCAR CRUZ RESTREPO -Colombia-
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