jueves, 2 de abril de 2015

REMINISCENCIA DE UN TANGO


Despegan mis párpados
Al roce inocuo
Serena tú me observas
Cruce, descruce de pupilas díscolas
Una nota discordante, ese tango que me zarandea
Colmadas las calles
Envites, apretujones, olores a incienso
Tiras de mí
Crepita el balanceo de tus piernas erguidas
Añoranza de dinosaurios
Grutas de húmeda senectud
Hay un bajo en mi estómago adolorido
Cierro los ojos, y vuelcas la torva silueta
Dibujas con estelas de color en la sala
Sonidos de pasos suaves
Golpes al no poseer tu aroma en mis manos
Notas tenues se escapan
Bisbisean un barrunto sin línea, las agujas se detienen
Me han llevado al banco donde nos amábamos
Está apagado cual la feria en la madrugada
Desvencijado cual calles desiertas al anochecer
Pido, suplico menos bastonazos a mi delicado latir
El tango, ese tango, maldito tango
Que me llama, que me fustiga, que me agarra
Que me expulsa, que me adhiere, que me absorbe
Que me miente, que me versa, que me poetiza
Amante que me penetras, no me dulcifiques
Ni me azuces a los perros, deja que me vaya tranquilo
Ni me exoneres, deja que me deshilache entre las briznas.

Santiago Pablo Romero

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