Allá, en ese rincón,
donde mi lengua te llega,
mis ojos abiertos te alcanzan,
y mi boca mojada te besa,
yo promuevo tu olor
a jazmines sofocantes.
En esos momentos de orgasmos gratos,
en vuelo hacía tu virginidad,
ese trasegar de gaviotas a tu monte,
y te llevas el fulgor de mi caricia.
Te hablarán de mis huellas por ti,
de todos mis lamidos en tu caudal,
de la música y el canto lascivo
de mi piel bañada por tu líquido.
Solitaria a las olas de tu cuerpo,
del perfume que llevo impreso
de todos mis anhelos de tocarte.
Será, que cuando te abandono y me voy,
al luchar con el mundo afuera,
vuelvo a ser un desterrado solitario,
sin el aroma a sudor de ese rincón.
–Mujer, sabes a que esquina de tu cuerpo me refiero-
Gabriel Sanz -Sdyney-
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