Cierra la puerta.
Que detrás de mí va,
mi corazón y la sombra.
La luna.
Tímida y quieta,
mira detrás de sus visillos de humo
como me sigue la pena.
Que es un perro,
con la noche sobre su cabeza.
Cierra la puerta.
Que detrás de mí va,
mi corazón y la sombra.
Desde lo alto de una torre
la noche callo de golpe
contra mi vientre abierto.
Abierto por la angustia que tenía,
sus garras de hierro.
Y la muerte que venía
montando en su tigre de fuego.
Lleva escrito en su guadaña de zarzas y espinos,
el nombre del amor no satisfecho.
Cierra la puerta.
Que detrás de mí va,
mi corazón y la sombra.
Mi corazón fuera del pecho.
Que se arrastra sobre su sangre y su pena.
Y mi sombra, que soy yo.
Fuera de la carne y del tiempo.
Caminando por un sendero de cristales
llevando un ramo de flores secas
contra mi cuerpo.
Cierra la puerta.
Que detrás del silencio
voy yo.
Como un caminante herido por un beso.
Dejando al caminar,
un rastro de ternuras gravadas en el suelo.
Y manchando el suelo por donde piso
con la sangre, que manaba de mi herida abierta
cuando tú me arrancaste con tus manos de lumbre.
El corazón del pecho.
Debora Pol.
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