Y ésta es la historia de mi maithuna, tu cuerpo. Bajel que bordea mis costas espumadas en su delirio de sal y madrugadas. Pájaro silencioso en su ¡Ay!, acurrucado en el nido que tiembla lentamente sus presagios. Pasado y presente del futuro que está siendo. Asombro siempre en mi cuerpo, el tuyo. Magma, lienzo, espejo, leche y maravilla, tu cuerpo, hecho de soles blandos y de tierra donde enterrar aquello que fue la vida antes del beso. Pan de mi sed y agua de mi hambre. Lumbre, penitencia, oración en la carne, cirio de las sombras, tu cuerpo inventa el mundo y sus mareas. Encallado en la arena de mi cuerpo, en la playa alucinada que soy, donde bate el recuerdo la resaca de tus manos y la tormenta de tu aliento, tu cuerpo: bajel trashumante que ha quedado varado para siempre en las orillas de mi cuerpo, maithuna.
Del libro “Enma, la noche, el mar y su maithuna” de
Martha Rivera-Garrido
Seleccionado por Leandro Murciego
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