domingo, 2 de noviembre de 2014
NUNCA OBTENDRÍA LA TARJETA
Metí en el frasco dos píldoras verdes,
dos amarillas, dos rojas.
Serían suficientes para un par de días
si las acompañaba con abundante agua.
Solucionado el tema de la alimentación
quedaba como burlar la vigilancia
para llegar al lago verde.
Tenía que conseguir la tarjeta roja
que anulaba todas las alarmas
y eso no sería fácil.
Ella me podía ayudar.
Tenía acceso a todas las tarjetas.
Pero, ¿cómo interesarla?,
¿cómo romper su obediencia?
Los circuitos de G-24 nunca
se saltarían las normas
al menos que alguien los alterara
desde la computadora central.
Como no conocía a nadie más
que tuviera acceso a las tarjetas
nunca obtendría la roja,
nunca sabría el secreto del lago verde.
JOSÉ LUIS RUBIO
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