Esta mañana vinieron a verme
G-24 y A-3 por separados.
Las primera me avisó que me investigaban
porque habían notado algo extraño
en mis circuitos últimamente-
A-3 me comunicó que en dos días
pasara por el taller central
para realizar unas comprobaciones
rutinarias de mis circuitos.
Dos día y nunca más pensaría
en visitar el lago verde.
Dos días, tan sólo dos días,
me quedaban para conseguir
la tarjeta roja que abría
la entrada a los secretos ocultos
en el entorno del lago verde.
Dos día, nada más que dos días,
y la solución quedaba lejos.
Volvería a la monotonía en dos días
sin que pudiera evitarlo.
Nadie me ayudaría a desafiar
a los grupos A y B facilitándome
la deseada tarjeta roja.
¿Y si la pidiera a A-2?
Se reiría de mí y denunciaría
al Jefe Supremo mis pretensiones
de ir al misterioso lago verde.
Ése no era el camino
pero tampoco otro vislumbraba
y tiempo no me quedaba.
Debía tomar una decisión de riesgo
para alcanzar mi objetivo
antes que se agotaran los dos días.
Después el sueño desaparecería
de mis circuitos borrados
y reprogramados en el taller central.
JOSÉ LUIS RUBIO
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