Cansado de no ser yo,
decido no seguir más
los pasos de la suerte,
de la mala suerte y de
la mala muerte ajada.
Me subo el cuello del abrigo
ensancho mis alas de badana,
con el aliento del desaliento
recojo velas y soy yo mismo
el que irrumpe por la ventana.
Y soy cristal y soy espejo,
espejo roto pero repuesto,
cofre, doncel y pura vida
y soy yo otra vez, soy yo
soy yo y soy yo, otra vez.
GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-
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